Terapia de adolescentes

Si ya no soy un niño, ¿quién soy?

«Entrar en el mundo de los adultos -deseado y temido- significa para el adolescente la pérdida definitiva de su condición de niño» A. Aberastury

La adolescencia es una etapa complicada, dolorosa e inevitable de la vida. Si algo caracteriza esta etapa son los rápidos cambios, tantos físicos como psicológicos, que desconciertan tanto a los adolescentes como a sus padres. Detrás de un adolescente que pelea, que critica a los padres, que se revela ante los adultos, que no estudia, que se encierra en su habitación o que solo quiere estar con los amigos… siempre se encuentra el silencioso desprendimiento del mundo infantil.

La adolescencia es una etapa llena de contradicciones, de confusión, dudas, emociones intensas… que no se debe despreciar. Si de por sí es un periodo vital duro puede complicarse cuando ha habido problemas sin resolver en la infancia. Es un momento crucial , una etapa decisiva, en la que el joven está formándose como futuro adulto. Son años muy importantes para el desarrollo de la persona, para la formación de su identidad y su personalidad. Es una oportunidad para curar heridas abiertas. Poder contar con un espacio terapéutico puede ser fundamental para un adolescente con dificultades. Algunos encuentran obstáculos a la hora de elaborar todos los cambios que conlleva su maduración: cambios consigo mismo, con sus padres, con el mundo, con los amigos… y no basta con el paso del tiempo.



Tanto los cambios corporales, rápidos y bruscos, como las exigencias del mundo externo (para quien ya no son niños) sobrepasan a los jóvenes. No entienden lo que les pasa, ni a ellos ni a los demás. Están llenos de contradicciones. Estos oscilan entre la necesidad de dependencia y la búsqueda de independencia. Expresan su sufrimiento y confusión a través de su comportamiento. Se sienten vulnerables, sin recursos para afrontar los cambios y pueden recurrir a formas infantiles de relacionarse o huir hacia delante aparentando ser mayores.

La terapia con un adolescente en un primer momento se centrará en conocerle: ¿qué le hace a él o ella sufrir?, ¿en qué quiere que le ayude?. A través de su sufrimiento conoceremos sus dificultades pero también sus deseos y sus proyectos. Pensaremos sobre el adulto que quiere ser, ver de qué es capaz y qué quiere para su futuro. Iremos dando respuestas relacionadas con su identidad, con sus relaciones sociales y con su capacidad para afrontar su futuro.

Poco a poco, y gracias al trabajo con la terapeuta, se irá poniendo orden donde antes había confusión e impulsividad. Podrá expresar sus emociones a través de las palabras y no de las conductas. Podrá entender sus pensamientos y hacerse responsable de sus actos. Podrá reconocer su infancia sin rechazarla, ni avergonzarse de ella. A la salida de este proceso se espera que el joven pueda quererse a sí mismo y a los demás de otra manera, y cuente con recursos personales suficientes para entrar en el mundo adulto.

El paso de la infancia a la adultez es difícil y está lleno de sufrimiento. No solo para el hijo. Es normal que en las familias se produzca toda una revolución y salgan a la luz choques generacionales. Los padres sufren, no reconocen a su hijo en ese chico, ya no es su niño. Ante la adolescencia de los hijos los padres se conmueven. Les lleva a enfrentar el paso del tiempo, su envejecimiento, su propia adolescencia, la relación de entonces con sus padres, la sexualidad de su hijo, los cambios hacia una nueva relación con el hijo adulto… En este momento también es fundamental trabajar con ellos. Este trabajo le permitirá ir modificando la imagen que tienen de su hijo. También les preparará para facilitar el crecimiento a su hijo y acompañarle en esta complicada etapa.

Si eres padre o madre y tienes un hijo adolescente, ten presente que la adolescencia es un momento privilegiado para ayudar a un joven. Si crees que tu hijo o hija adolescente necesita ayuda ponte en contacto conmigo. Podremos trabajar juntos para paliar las dificultades del trayecto en el que estáis inmersos.

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Psicóloga habilitada para el ejercicio de actividades sanitarias según la Ley 5/ 2011 y Especialista en Psicoterapia por la European Federation of Psychologists Association (EFPA)